Romántica y fatal (1era parte) - LikeaPoem.com
Romántica y fatal (1era parte)
Aún puedo recodar aquella calurosa tarde en la que caminaba en compañía de mi silencio,
se acercaba la noche y todo parecía mas extraño de lo normal,
al ambiente se hacia tenso y mis huellas quedaban marcadas en el camino a ninguna parte.
La que solemos llamar ?La Voz? tarareaba una canción
mientras mis pensamientos se enredaban unos con otros
convirtiéndose en cadenas infinitas de palabras,
mis ojos cansados parecían acariciar al hermoso crepúsculo
y las formas abstractas de las nubes que extrañamente me hacían recodar
algo que aun no conocía y por desconocido y extraño
se delineaba una semicurva en mis labios;
esa espontánea sonrisa parecía alegrarlo todo a su paso,
un grupo de aves que volaban de lado a lado aparecían y desaparecían en el resplandor
confuso del sol que cubría la extensa sabana.
Recuerdo que ese día desperté percibiendo el aroma de una dulce desgracia,
de una bendición divina acompañada de sangre y lágrimas,
me di los buenos días al espejo y sonreí hipócritamente
pues muy bien sabia que no había nada del porque sonreír,
pero mi patético optimismo siempre resguardo en algún lugar de mi ser una esperanza,
la escondió muy adentro con candado y cadenas y aparto de mi la llave,
cada vez que cerraba los ojos y viajaba por el universo de los sueños
podía oír su voz susurrar ?paciencia mi niño, paciencia?.
Que días aquellos en el principio del principio,
en el que paradójicamente gozaba mi triste soledad,
no hay principio sin fin, Alpha y Omega, Génesis y Apocalipsis,
no hay vida sin muerte, con suerte o sin ellas el camino a las estrellas allí siempre esta
solo hay que saber llegar porque no todos los caminos conducen a la gloria.
El sol al fin dijo hasta mañana y se despidió con un último resplandor,
luego se ocultó y aun así se percibía su sabor, seguí por al que sendero solitario,
era una noche sin luna, una brisa fría abrazo mi cuerpo y me estremeció la piel,
mi vista dirigí a los cuatro puntos cardinales
y di un giro de 360 grados sin divisar a ninguna alma hasta donde la distancia
permitió ver a mis ojos y sin embargo no me sentía solo;
ya no habían dudas fue un día realmente extraño,
desperté y salí a caminar no pronuncie palabra alguna,
éramos solo mis pensamientos y yo,
y ahora me encontraba en aquella misteriosa noche
preguntándome que secretos traería consigo imaginando
que pronto llegarían a mi todas las respuestas.-
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