Niños de madera - LikeaPoem.com
Niños de madera
Millones son invisibles
pero hay cientos visibles
sobre cualquier vereda o esquina
en cada semáforo se los encuentra.
Tragan polvo, soportan frío
los muerden todas las miserias
reciben a los centavos
como si fueran caramelos
que poco a poco de a migajas
les endulza su resignación.
Se engañan con placeres
que no son para ellos
inventan sus juegos
con juguetes que no existen
solo una vez consiguen comer
y si logran hacerlo es porque
de la nada del día salió poco.
Llevan sobre ellos si es que las llevan
prendas bastante remendadas
sacadas de algún basurero
o se las ofrecieron hace mucho
cuando a aquellos dadivosos
dichas prendas muy usadas
ya les parecieron inservibles.
No se ríen, peor hablan
están atados a la cadena
que amarra sus gargantas.
Ellos quieren amar y sentirse amados
no desean morirse tan pronto
quisieran hacer lo que cualquier niño
jugar con las muñecas o patear un balón.
Ellos no lo saben aún, pero
su infancia la perdieron cuando nacieron
y que su santa ingenuidad
expiró al disímil contacto externo.
Niñas y niños son ellos
también son parte de este mundo
debería llamarlos nuestros
nuestros deberíamos sentirlos.
Existen preguntas en este escrito?
la primera que ronda cerca es:
¿sabes que existen?
la segunda algo más reflexiva:
¿te interesa que existan,
o acaso te da igual?
una tercera sería:
¿dónde nosotros estamos?
o mejor todavía:
¿qué hacemos por ellos?
y una mucho mejor:
¿si no somos nosotros? quien los ampara?
Son tantas preguntas que llegan a mi mente
¿creerán en Dios? sabrán que existe?
no lo creo! si a duras penas saben de nosotros
y lo poco que saben? no es nada alentador.
Sigo caminando por las calles sin fiesta
es momento de detenerme en otro semáforo
en aquellos cruces de líneas paralelas
y de pequeños cuerpos solitarios
que de forma reiterada miran al cielo
pero no para pedir misericordia
sino que inconscientes viven sujetos
al cambio de luces de aquel aparato.
Prendiéndose a los costados de los vehículos
por cualquier ventana buscan ser vistos
sus rostros ruegan, sus ojos gritan
pasando desapercibidos una noche más.
Con sus piernas adoloridas de tanto estar en pie
continúan recorriendo buscando sobrevivir
de sus barrigas salen todo tipo de sonidos
poco descansados y sin otra alternativa
no les queda más camino que el de avanzar
donde lo único que crece
son los huecos en sus zapatos
o seguramente ampollas en las plantas de sus pies.
18/04/08
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Detengamos las miradas, si nosotros no los vemos? quién?
El que sean de madera no significa que sean de acero,
y entiéndase al verbo ver como la ayuda de corazón?
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