Regístrate ahora y haz que tus palabras sean escuchadas.
REGISTRATE GRATIS INICIAR SESIÓN
Nuestro amor es un diminuto punto de luz apenas perceptible en la inmensidad del vacío absoluto...Es una pequeña posibilidad en un vasto universo infinito de probabilidades infinitas...tenue...frágil...pero existe!... e ilumina con su brillo la incertidumbre de nuestras vidas. No sé qué somos...ni qué seremos, somos "nada"...pero si queremos, si lo acordamos, podemos serlo "todo".
Prefiero elegir pensamientos atiborrados,
pensamientos ahí agolpados,
donde los vericuetos del alma guarda,
esconde, protege celosamente ,
en la bóveda celeste entre estrellas,
estelas de cometas,
vibrantes lunas .
Prefiero elegir verte,
a pensarte o imaginarte,
tomar tu cálida mano,
serpentear la vida,
pasar borrascas,
enfrentar monstruos,
sin sentir temor a lo desconocido,
tan solo la libertad del viento,
tus dedos jugando en mis cabellos,
tu mirada penetrando la mía.
Prefiero los campos contigo,
andar entre mastranto salvaje,
con olor a lluvia de la madre tierra,
invitándome a amar,
entre ramas respirando libertad absoluta,
envolvernos entre florecitas silvestres,
concluir nuestro día entre aventuras,
te prefiero porque tu eres mi poesía.
Rocío Chalco Vargas
Maracaibo 16/1/2018
Poesía son tus ojos
pecando sobre mi piel dormida
es el silencio de la noche
son tus brazos inspirados
dulces susurros en mi cuello
olerte es sublime vida mia
siempre quiero apasionarme contigo
y en esa pasión encerrar tus labios
deseo el fuego del volcán de tu boca
me lleve al éxtasis de la vida
unirme a ti en cóncavo y convexo
desvelarnos en la madrugada
almas al descubierto
dime todos tus secretos
cristales..., brillante despertar
guerrero, envuélveme en tus brazos
hojas secas del pasado
bésame a destellos
no dejes que me lleven los vientos
esto es una fantástica poesía.
Maracaibo, 21 de octubre del 2025
Hoy, Día Internacional de la Poesía, les regalo estas especiales líneas, sigamos escribiendo bellezas para el alma.
Lo sabes, colecciono tus letras,
con ellas sueño, me extasío,
me paseo entre arbustos,
en las ramas de tu espacio,
soñadora en ellas..., te repaso,
en tus frases no hay cansancio,
como.mi impaciencia por tu boca,
amor, quiero saber de tus cosas,
me delaten tus miradas,
camino derecho al cadalso,
en mudez siento el desafío,
tibieza de exquisitas llamaradas,
acunando dulcemente tus miedos todos,
tu hálito sobre tiernas montañas,
oigo un grito en el silencio,
por mi tu amor no espurio,
una locura tenerte entre mis brazos,
son tus frases siempre un regalo,
sentir la intensidad de tus abrazos,
jamás perder la emoción ni abandonarnos
ni echar al olvido, acariciarnos.
Maracaibo 16 de mayo del 2010
Lloran las cigarras a tu paso
crujen las hojas bajo tus delicados pies
mi corazón de manzana fluye venenoso a tu boca
dulce, duro, amargo como la hiel,
no acepto abrazos lánguidos,
tampoco sean veloces
abrázame hasta que mi alma se consuma,
que mi corazón se derrita...
un ruiseñor canta a lo lejos,
es música acariciando el alma,
son tus ávidos labios buscando los míos
viajé al cielo,
tu mano fuerte me dirige,
me lleva por caminos de vértigo,
la inocencia ya no habita,
perdimos la batalla entre caricias de fuego,
danzo en el aire, me hago etérea,
es como una dulce muerte,
mis manos crispadas,
las tuyas veloces por mi cuerpo,
tu constancia por querer,
mis deseos cumplidos al cosmos,
tus verdes ojos un poema,
una delicia reflejarme en ellos,
me observan hambrientos...,
contigo hasta el final del tiempo.
Rocío Chalco Vargas
Maracaibo, 25/12/2021
Mirando la pista de baile...
Te recuerdo.
En éste salón de eventos,
Donde tú y yo,
Hacíamos nuestro vaivén...
Cuando sonaba un vals...
O algún género lento.
Con cada paso que dabas,
Transcurría despacio el tiempo.
Sólo éramos tú y yo,
En ese preciso momento.
En el lugar...
Donde nuestras existencias se unían...
Para un sólo suceso.
Allí se daba nueva vida...
A un siguiente universo.
Vuelvo a la pista...
En cada intermedio,
Te miraba...
Después de robarte un beso.
Me imagino tenerte en mis brazos,
Mientras bailamos en la oscuridad,
Iluminados por las luces de afuera...
Que se adentran hacia el centro.
Sosteniendo tu silueta...
Seguimos con lo nuestro...
En nuestro mundo de danza oscura,
Bailando un vals lento.
Autor: Santiago Nahuel López Brito
Domingo 26 de Mayo del 2024, Tucumán,
Argentina.
Para mi abuelo,
su vida es un reloj.
Conoció una aguja
en el pajar del trigal:
mi abuela,
risueña en la granja,
hace a la gallina graznar.
Él me dice: no tejerás,
no curtirás tu mano de hombre
en la lana de una oveja;
la dueña de la aguja es la abuela.
Tú no barras, rastrilla;
el barro es trinchera.
Dijo al alba,
en la bodega añeja,
frente al lago del tío:
tú trabajador serás,
ávidos mecanismos
en tu mente tendrás;
más que un reloj,
serás el campanal.
El tío ya se dio cuenta:
me gusta tejer,
con las muñecas
de mi hermana jugar.
¿Pero cómo le diré?
Si el abuelo se entera,
me dejará desde pequeño
habitar el reloj sin darme cuerda.
En abundantes noches blancas retraída, cavilando taciturna aún sin tu respuesta,
el señor insomnio seguro me visita, insistente, otra vez puntual acude a la cita.
Entra primero sigiloso, presto, en mis sienes se hunde,
ordena abra los ojos, se ocupa diligente, eres un maestro en vaciar y despejar la mente, mientras lucho con la nada de un imaginar constante.
No hay ficción premeditada en noches de borrasca,
sólo esperar que amaine, poner cuidado,
divisar los residuos abandonados por la noche ulular,
husmeando terreno con catalejo,
aprender a esperar.
Está tan entrada la madrugada, que ni en ti pienso,
todos duermen,
solo a lo lejos un veloz auto,
hay silencio, los minutos reacios pasan profanos sobre mi frente,
cuando casi al alba vuelvo a leer tus ojos, pues aún los llevo en mente.
Rocío Chalco Vargas
Maracaibo, Venezuela
28/2/2009
A veces me pregunto cuál es el sentido de seguir caminando si cada paso se siente repetido.
No es que quiera rendirme, es solo que estoy cansado… cansado de intentar entender algo que parece no tener respuesta.
Antes creía que la vida tenía un propósito claro, algo grande, algo que justificara todo el esfuerzo.
Ahora solo veo días que pasan, rostros que cambian, promesas que se diluyen con el tiempo. Y yo sigo aquí, preguntándome si estoy avanzando o simplemente sobreviviendo por costumbre.
Me recaigo en mis propios pensamientos. Vuelvo a cuestionar si lo que hago importa, si alguien notaría mi ausencia o si todo seguiría igual.
No porque quiera desaparecer, sino porque quiero saber si realmente dejo huella en algo o en alguien.
No es tristeza intensa, es algo más vacío. Una sensación constante de estar fuera de lugar, de vivir una historia que no termina de sentirse propia. Y aunque sigo preguntándome por el sentido de todo, empiezo a dudar si realmente quiero una respuesta… o si solo pregunto para llenar el ruido.
La pregunta queda ahí, suspendida.
Sin respuesta.
Sin alivio.
Como muchas otras cosas.
Allá van los niños con su algarabía,
con su alegría bulliciosa
por casa, lo invaden todo, es Navidad,
los triquitraquis no dejan de sonar,
el olor a hallacas perfuma el hogar,
mis padres felices,
nadie faltará a la mesa
qué lindos días vivimos,
recuerdos de Navidad.
Mamá hacía siempre un pavo exquisito para la cena,
era su receta especial sueca,
papá se ocupaba de vigilarlo que no se quemara,
nuestra mesa es binacional,
con delicias de Venezuela y Perú,
adaptamos el pavo y las hallacas, algunos años el pernil,
el dulce de lechoza y los alfajores,
el chocolate caliente y el panetón al amanecer del 25 con los bollitos,
no falta nunca el pan de jamón,
nos adaptamos veloz.
Papá compraba los ingredientes de las hallacas en Las Pulgas y hasta decía busaca,
iba alegre y traía siempre demás, de todo,
para él, el relleno del pavo era especial.
Los hermanos menores se casaron con marabinos, llegó la cuarta y quinta generación,
maracuchos de pura cepa nacidos aquí,
que cantan gaita con pasión,
a Nuestra Chinita con fervor,
en la ciudad escogida por papá para asentarnos y echar raíces,
fue en una muy lejana Navidad,
directo del Aeropuerto Internacional La Chinita a la Basilica de la Chiquinquirá,
a agradecer a la Virgen por habernos traido a esta tierra hermosa donde ahora mis padres duermen en paz.
FELIZ NAVIDAD.!
Rocío Chalco Vargas
Maracaibo, 3 de diciembre del 2025.
Llegando a la quebrada,
mis amigos y yo habíamos quedado
en pasar juntos
un largo fin de semana.
Cerca del mediodía,
ya habían pescado
algunas viejas del agua.
Mientras encendíamos las brasas,
escuchamos a lo lejos
una cabra que merodeaba.
Mi amigo sacó su rifle de la carpa,
diciendo:
—Hoy comemos asadito de cabra.
Disparó con precisión,
y todos lo felicitaron.
Pasamos una gran jornada.
Cuando el día se apagaba,
nos preparábamos para regresar.
Guardamos lo que sobró,
y emprendimos el camino.
Ya cerca de un peaje,
unos agentes nos detuvieron
para una revisión de pasada.
Nos preguntaron de dónde veníamos;
respondimos que de pescar
en aquella quebrada.
Nos pidieron abrir el maletero.
Asentí, incluso invitándolos:
—Queda carne asada de cabra.
El agente sonrió,
diciendo que no habían comido
nada en todo el día.
Abrimos el maletero,
sacamos las conservadoras…
Las abrimos.
—¿Qué es esto?...
¡Oh, por Dios!...
Eran restos de carne humana.
El agente quedó paralizado.
Y yo… yo fui quien gritó,
quien vomitó hacia un costado
sin entender nada.
Mis amigos tampoco hablaban:
estaban petrificados,
casi sin aire.
Yo solo observaba
cómo los agentes extraían
aquellos restos
del baúl de mi chata.
En medio de este diluvio corro buscando dónde cubrirme.
Los relámpagos revientan el cielo, retumbando a lo lejos.
Por suerte alcanzo un viejo paraje y me siento un momento,
tratando de recuperar el aire.
Pasan los minutos…
Y, entre el rugido de la tormenta, escucho unos gritos horripilantes.
Intento ver a través del manto de agua,
en esta tempestad con vientos voraces.
Allá, entre los pastizales de unas haciendas lejanas,
distantes de este refugio abandonado…
...
Veo… ¿qué es eso?
...
Una criatura tétrica e inquietante
se devora a un caballo.
Sus ojos rojos arden como hierro al rojo vivo,
listas para moldearse.
Su piel negra, estirada sobre un cuerpo alargado,
brilla apenas por los relámpagos.
Por un instante, me mira.
Y corro. Corro lo más lejos que puedo.
No quiero voltearme.
Pero escucho…
¡viene hacia mí corriendo!
Las pisadas retumban detrás de mí.
Intento no detenerme.
No puedo más…
Él ya me alcanzó.
No quiero verlo.
Me dejo caer al suelo.
Solo se escucha la lluvia.
Él se fue… ya no lo veo.
Mi corazón no deja de acelerarse.
Pero entonces noto algo en el barro.
Una muñeca pequeña, de cabello negro,
con una nota atada a los pies.
La nota dice:
“Sigue… y no voltees a ver.”
Una risita se oye a un costado.
Una niña, entre la maleza amarillenta,
me observa un segundo…
y se desvanece entre los pastizales
de aquel campo inmensamente grande.
Yo sigo, con prisa, sin mirar atrás.
Las risitas de la niña continúan…
La bestia grita de rabia,
cada vez más lejos.
Y después, finalmente,
solo el silencio queda como testigo
de lo que acaba de ocurrir.
Autor: (SNLB023) Santiago Nahuel López Brito.
Miércoles 26 de Febrero del 2025, Tucumán, Argentina.
Hoy 25 de noviembre es el Día Internacional de la Lucha Contra la Violencia de Género hacia la Mujer, en honor a estas valientes mujeres les dedico este sentido poema.
Como sordo silencio©
Deseas una lluvia fina cubra tus heridas...,
brisa de rocío humedezcan tus mejillas,
toscas manos arrasando esos labios,
sueñas manos suaves podrían mimarte,
secar las lágrimas perdidas
de los fríos rincones de tus miedos.
Fugaces arrepentimientos...,
confianza de besos...,
limpia tu jardín de lirios muertos,
promesas rotas cuál tallos muertos,
nada convence a las magulladuras de tu alma,
creíste te llenarían de perlas...,
violáceos adornan tu hermoso cuello.
Amaste y no dejaron expandirte...,
quisiste..., añoraste..., prohibida de abrir tus alas,
tus caricias como valor de oro,
tus miedos alimentando a otro,
túneles..., compuertas..., abismos...,
más sólo te traicionaron.
Mujer valiente llénate de rosas,
coraje sutil de amazona hermosa,
libera tus perfumados cabellos al viento...,
renace..., florece..., atrévete...,
deja el silencio sepulcral de las tumbas,
sólo abrázate al poder del amor como una diosa.
No te obligues a vivir como hojas secas.
Florecerás.
Rocío Chalco Vargas
Maracaibo 6/3/2011
Me pregunto si alguna vez volveré a sentir algo real.
Porque últimamente todo se siente tan falso, tan distante… como si estuviera viendo mi propia vida desde afuera, sin poder tocarla, sin poder vivirla.
Sonrío, hablo, hago lo que se supone que debo hacer, pero nada de eso me pertenece.
Solo repito los mismos gestos vacíos, como una marioneta que se mueve por costumbre, sin alma, sin propósito, sin fuego.
Hay días en los que me levanto y ya estoy cansado, como si el simple hecho de existir fuera demasiado.
Y no es que algo malo haya pasado, no hay una razón concreta, ni una herida visible.
Solo esta sensación que me consume desde adentro, que me arranca las ganas de todo y me deja observando el techo, pensando en nada, esperando que el tiempo pase más rápido.
Me odio por sentirme así, por no poder disfrutar ni siquiera lo más pequeño.
Por tener gente que me ama y aun así sentirme completamente solo.
Y cuando intento explicarlo, no salen las palabras correctas.
¿Cómo se explica un vacío que no duele físicamente, pero que te quita cada parte de ti poco a poco?
No se puede.
Solo se soporta.
Solo se sobrevive.
"Un mal día, no es una mala vida"
"Tu cuello no es una bufanda, no la cuelgues"
"Tu cara no es una marcará, no la escondas"
"Si piensas que no haces orgulloso a nadie, Dios siempre lo estará de ti"
"Amarte a ti mismo es mejor que amar a los demás"
"Cuídate, descansa, rie, ama, diviértete, extraña, llora todos somos especiales"
"Eres el mejor nunca lo olvides"










